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Armando Teixeira Carneiro

Un nuevo mito de Theuth


Publicado a: 11 Setembro 2015

Este texto es un aggiornamento de un texto de hace años presentado en un congreso salmantino sobre comunicación. Es curioso reanalizar los textos años después de hechos. Los que siguen hodiernos deben ser rejuvenecidos. Los demás a la hoguera del olvido.

Tengo por costumbre relacionar la evolución social y tecnológica de la humanidad, en sus dispares concretizaciones, con el factor cambio, h. Entiendo que la mayor o menor aceleración de los procesos dialécticos está representada por ese factor variable, lo que conduce a situaciones de múltiple dependencia:

En realidad, la explicación de los fenómenos sociales es aproximativa y la previsión del futuro un proceso considerablemente aleatorio en que es fundamental introducir la matemática probabilística.

Como Arnold Toynbee escribía la historia de la humanidad se puede estudiar bajo un punto de vista de un determinismo probabilística.

Sin embargo, vivimos hoy en día uno de los raros momentos estelares de la humanidad. Todo se pasa siempre, en nuestro sistema de referencia, como un momentum w en el continuum temporal de la historia de la humanidad. El presente es el momentum en que el futuro se concretiza y se transforma definitiva e irreversiblemente en pasado.

El momento que vivimos es, por su dinámica propia, por la aceleración de la innovación tecnológica, a que se asiste, sobre todo desde hace poco más de cincuenta años, un momento de profundos cambios y modificaciones estructurales tanto tecnológicas como económicas y sociales. Esta forma de aceleración del proceso tecnológico, como refiere Joël de Rosnay, se debe al hecho de utilizarse tecnologías de integración en vez de tecnologías de sustitución, que antes se empleaban en secuencia más o menos lineal. Esa hiperaceleración del factor cambio hace que se esté pasando muy rápido de un entorno más o menos estable y de variación lenta a un entorno con características específicas, de variación rápida y inestable. Doblemente inestable, por el rápido cambio de tecnología y por la propia inestabilidad interna de los actuales sistemas, creando formas distintas del complejo de casi todos los utilizadores de los medios telemáticos que llamo de complejo de Adamastor digitalis.1

Las tecnologías actuales son el soporte del desarrollo de fragmentos de la humanidad, cada vez más amplia y no socialmente globalizada y sin tendencia para eso.

Tal vez por mi formación de base tecnológica no me dejo deslumbrar con sus realizaciones. Además, hoy, casi sin que haya tiempo de digerir las resultantes de un artefacto tecnológico ya otro lo sustituye. No es visible pero jamás la mortalidad infantil de los nuevos productos fue tan grande. Por cada producto que vive efímeramente en nuestras sociedades hay centenares de otros que no pasan de la fase de prototipos o que sobreviven escasos meses sin implantación significativa en el mercado.

Hay otro peligro que no se comenta, perplejos por la aparente bondad de los sistemas, pero que es real. La sucesión de sistemas tecnológicos no compatibles ni intercambiables pueden, en determinado momento, hacer peligrar la percepción del conocimiento a lo largo del tiempo. Es la cuestión de la dependencia de la información y de su soporte y de estos con los artefactos interconectados.

Pensemos en cuanta información se queda por nuestras casas y que apenas se utiliza. Los antiguos discos de 78 rpm, y los tan cercanamente lejos longplay (¡!) de 33 rpm y los single de 45 rpm, las anchas cintas magnéticas de grabación sonora, los miniDisc, que no consiguieron implantarse, los CD de justo ayer, las películas de cine amateur 8 mm y super 8 mm con banda audio, las casetes vídeo, sistema VHS o Beta, hoy sustituidas por los DVD, pero ya confrontándose con el enfrentamiento entre los artefactos digitales y el almacenamiento en las iclouds.

La fotografía y el papel térmico fueron el primer paso para la reproducción de documentos. Pero eran soportes inestables. En corto tiempo las copias dejaban de existir. Se ganó un espacio de estabilidad con la xerocopia, el primer nombre comercial de la hoy vulgar fotocopia. De las copias en número muy reducido que el papel carbón permitía se pasó a la copia en cantidad de la fotocopia. Aunque sea un sistema mucho más dependiente en términos de artefactos de interfaz.

Hoy normalmente no perdemos rápidamente el soporte pero perdemos el artefacto de interfaz sustituido por otros. ¿Cuántos gramófonos o tocadiscos siguen hoy funcionando? ¿Cuántos discos no se quedaron irremediablemente perdidos por no poder ser escuchados? ¿Cuántos lectores de casetes vídeo no están siendo colocados aparte y sustituidos por lectores de DVD? ¿Quién se acuerda de los télex sustituidos por los fax, amenazados también hoy por el correo electrónico? Una primitiva y parcial tecnología digital sustituida por una tecnología analógica de nuevo siendo sustituida por una nueva tecnología integral digital.

El procesamiento informático de texto permitió un salto importante en la velocidad de producción de texto. ¿Pero cuántos de nuestros textos se quedaron bloqueados por el soporte de software empleado al no funcionar ya en nuestros transitoriamente actuales ordenadores con sus recientes versiones de software cada vez más exigentes de memoria máquina?

Un texto escrito tiene una relación directa con su lector mientras que un texto grabado en cualquier proceso tecnológico exige su artefacto de interfaz. Sin ellos nos tornamos iletrados en el sentido más trágico del término: como un disléxico profundo sabemos leer pero no lo podemos interpretar.

Los museos imaginarios de André Malraux descubrieron su magnífico soporte en las tecnologías de reproducción digitales de imágenes pero se quedan cerrados sin los artefactos de conversión digital-analógica.

Conseguimos leer sin dificultad cualquier papiro o pergamino, por supuesto cuando se conoce la lengua en que fue escrito, pero no leemos sus copias digitales si no tenemos el equipo adecuado en la versión compatible. El acceso se facilita pero se condiciona.

La solución es la redundancia múltiple de los sistemas, procesos y procedimientos. Como en un avión en el que los modernos y complejos sistemas de radio orientación se instalan en redundancia y, además, el piloto debe, sin ellos, saber orientarse por el sol o las estrellas. Un ejemplo extremo: en un simulador profesional de vuelo por instrumentos el fallo de todos los sistemas de orientación no permite la relación del alumno con la simulación del entorno físico... El crash inevitable...

Vivimos en un mundo lleno de innovaciones tecnológicas pero cultural y socialmente inestable.

Las habilidades tecnológicas de soporte no sustituyen la calidad de los contenidos. Un texto malo no se torna bueno por ser integrado en una página web. Los peligros de la aceptación sin reserva de frases como la muy conocida mcluhaniana: the message is the media...

Este conocimiento, ¡oh rey! - dijo Theuth -, hará más sabios a los egipcios y vigorizará su memoria: es el elixir de la memoria y de la sabiduría lo que con él se ha descubierto." Pero el rey respondió: "¡Oh! ingeniosísimo Theuth! Una cosa es ser capaz de engendrar un arte, y otra es ser capaz de comprender qué daño o provecho encierra para los que de ella han de servirse, y así tú, que eres padre de los caracteres de la escritura, por benevolencia hacia ellos, les has atribuido facultades contrarias a las que poseen. Fedro, Mito de Theuth, [275a], Platón

Al leer las anteriores consideraciones podrá uno imaginar estar frente a una versión moderna del platónico mito de Theuth... No lo pretendo ya que considero magnífico el apoyo que las tecnologías dan a la cultura del Hombre. Pero tampoco defiendo que nos encorvemos, sumisos, frente a procesos de comunicación que, por muy espectaculares que sean, serán sustituidos a corto plazo por otros todavía más revolucionarios.

Antonio Machado escribía:



Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

El camino de la cultura humana lo vemos en su concretización y no en el vehículo empleado. Solamente el conocimiento consolidado participa en la construcción del futuro no el aparente conocimiento efímero por muy atractivo que sea.

El entusiasmo frente al concepto del hipertexto, como fuente creativa, sin disminuir su valor, es de manifiesto exagerada. La flexibilidad de un conocimiento incorrecto difícilmente conduce a un conocimiento válido. La tan hablada y poco empleada teoría de la flexibilidad cognitiva no permite alcanzar un conocimiento estructurado si parte de presupuestos equivocados.

Debemos pues emplear los procesos tecnológicos pero siempre teniendo en cuenta la primacía de los contenidos.

La tecnología, en su avance asintopticamente hiperexponencial, es proceso auxiliar pero no fundamental. Acelera el conocimiento pero no lo crea. Es mi profunda fe en el Hombre y no en la máquina.

Llamamos los días presentes como el albor de la sociedad de la información o del conocimiento o del saber.

Nos quedamos deslumbrados con los medios y olvidamos los contenidos. Una sociedad solamente basada en la tecnología no podrá ser otra cosa que una sociedad recordando los tiempos de los entornos del futurismo italiano de Marinetti, de los primeros años del siglo XX... En aquellos tiempos la fe en la supremacía de las máquinas soportó los mitos del fascismo, del nazismo, del estalinismo. Versiones de la megamáquina de Lewis Mumford.

El entusiasmo de hoy por los adelantos telemáticos hacen recordar los entusiasmos de aquel entonces por los motores rugientes con sus escapes cromados resplandecientes o por las potentes locomotoras humeantes...

Las formas sociales anteriormente conocidas como más o menos estables se encuentran en plena modificación. Algunas, para sobrevivir de modo reestructurado intentando modificarse a partir de dentro, realizando su perestroica, otras, para desaparecer dando lugar a nuevas. Lo que ocurre de un modo global planetario aunque no uniforme ni tipificado. En diferentes momentos y a distintas velocidades: la internacionalización de los mercados financieros tuvo lugar antes que cualquier otra, presentándose hoy como un elemento catalizador; el desequilibrio Norte-Sur se transformó por diseminación metastásica en varios locales del globo, indistintamente a Norte y a Sur, sintomáticamente también en el interior de zonas de gran desarrollo económico.

Se vive, además, a dos velocidades. El cambio tecnológico y cognitivo tiene una aceleración superior al cambio que va ocurriendo en las instituciones como escribe  Norbert de Bilbeny. Las atonalidades que tal situación crea pueden llevar a comportamientos sociales del tipo esquizofrénico. Que se van manifestando sobre todo en el mundo de los media pero también en el campo educativo. El intento de compaginar las distintas evoluciones crea frecuentes situaciones de conflicto social y psicológico.

Nos encontramos frente a una sociedad post-industrial que se pasó a llamar de sociedad de la información con sus características muy especiales y distintas de las anteriores sociedades.

Algunos autores prefieren llamarla de sociedad del saber o sociedad del conocimiento. Considero no adecuado por superlativas ya que el conocimiento pleno nunca se alcanzará, un limite weierstrasiano, en metáfora matemática.

“La información es el recurso o materia prima” de la nueva sociedad. El conocimiento será “el recurso estratégico” y  “... información y conocimiento están tan unidos que hoy día el referente histórico capital-trabajo ha sido sustituido por información-conocimiento” escribió Luís Joyanes Aguilar. El conocimiento siempre estuvo subyacente al devenir de las sociedades humanas. La diferencia está en que hoy su evolución se condensa en decenas de años mientras que antes habría que esperar miles y miles de años o, más recientemente, centenares de años para que cualquier cambio fuese visible.

En un mundo en pleno proceso de reestructuración, desreglado en muchos aspectos por específicas y deliberadas opciones políticas, los seres humanos con una sensación creciente de desinserción, intentan, por comportamiento genético y por hábitos adquiridos, reencontrarse en torno a nuevos grupos, reales o artificiales, con expresión colectiva alargada y significativa o casi individuales. La búsqueda de su nueva identidad, deshecha o perdida la inicial. La sociedad actual se va reorganizando en torno a un sin número de microgrupos, normalmente sin peso ni significado, exceptuando los varios fundamentalismos, a los cuales se acogen gentes ávidas de una referencia de base. Muchos ensimismándose por no encontrarla. Un retroceso con relación a la aceptación del principio de la alteridad. Como escribí, el 10 diciembre de 1998, por ocasión del 50º aniversario de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos: “Infelizmente não foram ainda encontradas as bases de uma praxis verdadeiramente humanista e global. Estamos atravessando as portas para a chamada sociedade do conhecimento sem que tenham sido resolvidas as diferenças entre o eu, ainda que colectivo, e o outro ou, pior ainda, o estranho.”

Todo pasa como que viviendo de una forma antitética a los grandes movimientos colectivos de la primera mitad del siglo XX y de las declaraciones de intención de su segunda mitad.

En la sociedad de hoy la globalización de la economía, de los procesos de producción, de la diseminación de la información, introdujo una serie enorme de redes, humanas y tecnológicas, conectadas entre sí, por las cuales pasa, cada vez más, toda la actividad humana en función de decisiones estratégicas.

Las más diversas formas humanas y sociales se estructuraron, a lo largo de los siglos, en redes relacionales y en redes de conocimiento. Los scriptoria de los monasterios medievales, las universidades europeas de la edad media y del renacimiento establecieron entre si una red humana de copistas, en un caso, y de profesores, en el otro, que vivificaban y renovaban las estructuras creando redes de saber.

El concepto operacional de red lo encontramos también, en los comienzos del siglo XIX, subyacente a las tesis del système industriel de Saint-Simon.

La idea de un “intelectual colectivo” la encontramos ya en trabajos filosóficos musulmanes de los siglos X, XI y XII: en los textos de Alfarabi (872-950) existía la idea de una inteligencia única y separada para todo el conjunto de la humanidad.

Una idea precursora sobre la vida humana en la Tierra envuelta en una capa especial de pensamiento la encontramos en los escritos del jesuita Teilhard de Chardin. Su noosfera, en el plan puramente teológico y teleológico, como que anticipa las ideas sobre los entornos tecnológicos actuales. Su teoría de la evolución del ser humano considera tres fases en que la última empieza con el desarrollo de una “capa de materia pensante con conciencia propia” como entorno de la biosfera gracias a la comunicación entre los seres humanos. La noosfera resultaría de la acción combinada de dos curvaturas: la esfericidad terrestre y la convergencia cósmica del pensamiento.

También es curioso el concepto de periodo noolítico en que se crean y crecen, en las sociedades humanas, los árboles del conocimiento de Pierre Lévy, árboles que constituyen el saber de cada uno y el saber de la humanidad (chacun sait; on ne sais jamais; tout le savoir est dans l´humanité), lo que anticipa el nuevo espacio del saber o el intelecto colectivo.

L'intellectuel collectif est une sorte de société anonyme à laquelle chaque actionnaire apporte en capital ses connaissances, ses navigations, sa capacité d'apprendre et d'enseigner Le collectif intelligent ne soumet ni ne limite les intelligences individuelles, mais au contraire les exalte, les fait fructifier et leur ouvre de nouvelles puissances. Ce sujet transpersonnel ne se contente pas de sommer des intelligences individuelles. Il fait croître une forme d'intelligence qualitativement différente, qui vient s'ajouter aux intelligences personnelles, une sorte de cerveau collectif ou d'hypercortex.

En el concreto, la inteligencia colectiva es la resultante dialéctica de un proceso complejo en que cualitativamente hubo un cambio: a la suma de los conocimientos individuales se añadió un producto cognoscible generado por las contradicciones existentes.

La introducción moderna del concepto de red y sus implicaciones la debemos buscar unos cincuenta años atrás, emergiendo en el plan de las sociedades sobre todo a partir de los escritos de Marshall McLuhan. Analizando los media y su impacto en la sociedad de entonces, construye su concepto de global village, hoy por hoy ya parcialmente inadecuado, a que se siguió el concepto de ciberespacio, la metáfora de las autopistas de la información y la sociedad red. Más recientemente, los conceptos de Telépolis y del Tercer Entorno, de Javier Echeverría, cuyas traslaciones metafóricas en mi entender mejor caracterizan los tiempos actuales, el mundo reticular.

Hoy día “nuestras sociedades se estructuran cada vez más en torno a una oposición bipolar entre la red y el yo” escribió Manuel Castells. Yo añadiría que dialécticamente hay una creciente resolución entre el ser humano y sus entornos, tanto más integradora cuanto más desarrolladas sean las tecnologías que al mismo tiempo que lo ayudan lo encarcelan. La libertad individual, por lo menos en términos de conocimiento sobre su entorno personal privado, está potencialmente perdida. Una interconexión de bases de datos permitirá conocer al menor detalle la vida de un ciudadano: su nombre, sus coordenadas, cuanto y donde tiene bienes y dinero, donde está, donde durmió, donde comió, lo que compró, por donde “navega” en la Internet... El control del individuo dramatizado en 1984 de George Orwell llega casi veinte años después... Lejos van los tiempos, sin embargo cercanos, en que los británicos se negaban a tener carnet de identidad por cuestión de principios de libertad...

En términos de análisis de las redes mientras que la perspectiva norteamericana se centró básicamente en los aspectos tecnológicos, la perspectiva europea se preocupó fundamentalmente con los aspectos del impacto social de la sociedad de la información y de su epistemología.

Bajo una perspectiva pedagógica, las redes de aprendizaje fundamentalmente cambian el paradigma de transmisión de conocimiento. Por intermedio de una relación docente – discente, en que el primer es predominante, para un nuevo paradigma en que se aprende desde el interior de una red de conexiones donde intervienen docentes y discentes, asumiendo roles distintos, cierto, pero no obligatoriamente en relaciones unidireccionales y, mucho menos, unívocas.

Los cambios en las reformas escolares son siempre mucho más lentos que los cambios sociales y culturales. Hay, en prácticamente todo el mundo, un manifiesto retraso entre la evolución sociocultural y algunos nuevos avances sobre el proceso cognitivo humano frente al lanzamiento de las necesarias reformas de los sistemas educativos. Hay una presión creciente para que los sistemas educativos y formacionales rompan los sistemas convencionales por demasiado rígidos y con formas estructurales cada vez menos adecuadas a los intereses de la sociedad. Nuevos sistemas integrando formas presenciales y distales, la creciente apertura a formas de enseñanza abierta y flexible, la aceptación del concepto de formación permanente, permitirán que el sistema educativo sea más sencillo y rápidamente ajustable a los cambios sociales. Los actos de autodidactismo eran, con anterioridad, un proceso individual utilizado por muchos que, por una u otra razón, eran excluidos del proceso formal pero que tenían la fuerza de voluntad, la motivación, el querer, de aprender por si solos. Hoy día se perspectiva la necesidad de un aumento de las actitudes autodidactas combinadas con las distintas actividades profesionales a lo largo de la vida. La motivación, el comportamiento volitivo, de cada persona va a ser cada vez más importante en los nuevos sistemas educativos. La persona actuará por utilización voluntaria de los medios puestos a su disposición, en detrimento del proceso clásico de ser el sistema a condicionar, a orientar, el aprendiz. El aumento de los grados de libertad de los nuevos sistemas permitirá una formación más motivada y más responsable. Los fallos que hoy, con razón, se apuntan al sistema educativo, pasarán, de un modo progresivo, a la responsabilidad del ciudadano adulto como actor responsable de su propio proceso educativo. Creemos que el futuro próximo traerá planes curriculares abiertos en los cuales el discente podrá ser libre de escoger sus asignaturas bajo determinadas condiciones. Además, los sistemas ya intentan mudar el centro vital de su actividad centrándose en el alumno / formando / aprendiz, como se le prefiera llamar. Junto con la libertad de cátedra, derecho histórico de los profesores en los sistemas democráticos y abiertos, surgirá la libertad de aprendizaje por parte del alumno, libertad sancionada más tarde por su capacidad profesional, pero que necesitará de formas nuevas de evaluación in itinere y ex-post.

En los últimos años del siglo XX empezó a tenerse la percepción de que la solución para los crecientes problemas educativos no se encontraba sólo en el aumento cuantitativo de los sistemas convencionales pero, y sobre todo, en un cambio cualitativo de los sistemas. La educación centrada en la escuela formal no se mostraba capaz de resolver todas las necesidades que los cambios sociales y económicos creaban. Hoy día nos encontramos en medio de un proceso de resolución dialéctica en que la educación no formal, con sus distintas metodologías, empieza a permitir resolver muy convenientemente varias situaciones a que la educación centrada en la escuela no da respuesta. Paralelamente a una educación reglada y centrada en la escuela, entendida como recinto con características predeterminadas, existe una multiplicidad de procesos educativos. El futuro nos traerá nuevas formas educativas, abiertas y flexibles, soportadas por sistemas bimodales y ambivalentes, o complementares, de educación presencial y de educación a distancia. Sin embargo, es inadecuado hacer una prognosis sobre el futuro de la educación. Los multifacetados factores en juego serán varios y de evolución todavía imprevisible. Lo que es ya claro es su creciente aceptación por parte de los pedagogos, aunque entiendan, et pour cause, la necesidad de aplicación de nuevos conceptos y distintas metodologías.

Y la educación distal, organizada y estructurada, podrá establecer otros puentes de contacto con la educación informal que hoy introduce situaciones de conflicto con la educación formal, por su disparidad. Sobre todo en la escuela primaria en que entre lo que los niños aprenden, de un modo informal, por vía de los media, entra en conflicto, con frecuencia, con lo que le enseñan en la escuela formal. Por ejemplo, en la teoría de valores y en mucho del conocimiento dicho transversal. Y no podremos, bajo una perspectiva didáctica, olvidar la importancia de la atractividad de los procesos. Y en esto casi siempre los procesos informales ganan a los formales. Por culpa de los pedagogos o del poco peso que tienen en los procesos educativos.

Los procesos educativos del futuro, del tipo bimodal, para consolidar su posición y sus resultados tendrán ab initio que ser soportados por un profundo análisis de carácter pedagógico. Las tecnologías recién introducidas no pueden por si solas legitimar esa educación. No es manifiestamente una cuestión de tecnología. Aparentemente lo parece con el gran incremento que en los procesos educativos y formativos están teniendo las llamadas nuevas tecnologías. Pero aunque necesarias del punto de vista operativo siempre hay que existir un eficaz soporte pedagógico y que respondan positivamente a situaciones concretas.

La enseñanza superior, motora del desarrollo de las sociedades por su función investigadora, tiene que sobrepasar, y en mucho, la clásica transferencia de conocimientos científicos, intensificando o enseñando las diferentes formas de aprender, de integrar y comprender las distintas visiones del real, a ser agente catalizador de intervención en una sociedad siempre en cambio.

Si es necesario promover, con convicción y continuidad, la excelencia de la calidad investigadora en el ámbito de la enseñanza superior, no es menos importante defender la excelencia en el ámbito pedagógico. Aspecto este que, por motivos históricos, es despreciado. Faltará, manifiestamente, a muchos docentes el conocimiento metodológico y la capacidad pedagógica. Qué se aprende, qué se practica, mejor dicho, qué se debe enseñar, qué se debe obligar a practicar.

Las relaciones hoy tan importantes entre Universidad y su entorno social (las empresas, las instituciones, otras escuelas, los ciudadanos) tendrán que desarrollarse, no sólo en la perspectiva de potenciar empleos para sus alumnos sino, y fundamentalmente, como socio cualificado para participar en el nuevo modelling de las nuevas relaciones humanas que, dialécticamente, tendrán que surgir de la sociedad de la información. Algunos miembros de las Universidades serán conscientes de la necesidad de su refundación aunque no todos sus miembros, en su colectivo, lo estén. Esa una de las razones de las demoras y hesitaciones.

Tener que resolver uno de los mayores problemas que la transferencia de conocimiento colocó hasta hoy: los centros educativos, a todos niveles, transmiten el conocimiento de ayer cuando las sociedades están exigiendo el conocimiento de hoy y el de mañana... Por eso es fundamental estructurar planes de formación a lo largo de la vida y hacer esto es crear facilidades de selección y acceso continuos a información diversa.

La red de enseñanza está bloqueada por la burocracia del control estatal, residual de los modelos del siglo XIX. Las Universidades, como centros de excelencia, no pueden depender de las decisiones de las organizaciones ministeriales que, en el futuro, se deben ocupar de otras funciones de naturaleza social de accesibilidad, tendencialmente apoyando al discente y no al centro educativo.

Las futuras estructuras de enseñanza tienen que adaptarse a sistemas abiertos, flexibles y dinámicos. Hoy en día, en muy pocos años, una profesión deja de tener peso en la sociedad al mismo tiempo que nacen nuevas para las cuales las estructuras convencionales no pueden dar respuesta. Y así sucesivamente.

Estudios, de hace 15 años, indicaban que en los Estados Unidos de América sólo  un 10% de licenciados diez años después trabajaba en su área de formación inicial. Hoy ese valor será mucho menor.

Los futuros planes curriculares iniciales deben dar conocimiento de base amplio sobre todo preparando para un lifelong learning. Los llamados cursos de “banda ancha”, para emplear terminología tecnológica.

Las escuelas del futuro tendrán que enseñar el fundamental y preparar para una formación continua que el individuo tendrá que gestionar en función de sus necesidades y de sus intereses, pasando de módulos de “banda ancha” a módulos de “banda estrecha” en procesos de lifelong learning.

La literacia de ayer tendrá hoy que ser extendida a zonas nuevas como la literacia telemática y la literacia mediática. En el mundo de hoy no es admisible el desconocimiento del empleo de los procedimientos telemáticos y es muy peligroso un bajo grado de cultura mediática. En pocos años una persona sin estos conocimientos será homoteticamente comparable a un analfabeto en mediados del siglo XX.

Por estas razones las universidades del futuro serán plataformas de nuevos saberes, nuevas ideas, nuevas formas de aprendizaje. Que empezarán a confrontarse con otras instituciones que, con excepción de la concesión de títulos académicos, también serán fuentes de enseñanza y de investigación creando en muchos casos centros de enseñanza empresariales incluso de nivel universitario.

Las nuevas universidades se especializarán, creando características diferenciales entre ellas, buscando estrategias de posicionamiento. Cada una propondrá sus propios cursos y también, como complemento, cursos de otras universidades, en la forma presencial pura, en sus propias instalaciones o en exteriores, en forma parcial o totalmente a distancia, parte de ellos empleando tecnologías telemáticas.

Habrá también asociaciones complementares entre instituciones de carácter distinto en el campo de la educación como casos de universidades que desarrollan un producto que después es distribuido por una editora o distribuidora.

Se confirmarán a muy corto plazo algunas de las actuales tendencias:

  • desplazamiento de productos masivos de auto-formación para procesos de aprendizaje colaborativa y interactiva,
  • acceso a información de distintos orígenes, desde distintas plataformas y con distintos formatos,
  • trabajo opcionalmente individual con material educativo o de grupo, alumnos y profesores, en modo distal y multicrónico,
  • un nuevo concepto de vida que haga coexistir educación y trabajo, con eventual prolongamiento de la vida útil aunque cambiando, a lo largo de la vida, de profesión,
  • incremento de la importancia de la educación distal en todos los sistemas,
  • simultánea tendencia para regionalizar e internacionalizar los procesos educativos,
  • incremento del intercambio de sistemas, infraestructuras, productos, alumnos y profesores,
  • refuerzo de organizaciones multilaterales y de redes de información,
  • establecimiento de un nuevo concepto de campus universitario virtual y con características offshore.

Se siente subyacente en este recorrido la tendencia a que la enseñanza se liberte de sus marcos físicos recintuales y temporales: de las cuatro paredes del aula, de las scholæ interior a las scholæ exterior, de las universidades napoleónicas a las universidades abiertas. Como del marco de las disciplinas rígidas en salas y horarios predeterminados a los planes modulares de las más modernas universidades presenciales y de las emergentes universidades reticulares.

A más largo plazo se podrá asistir a dramáticos cambios en que el concepto de educación presencial o el concepto de educación distal desaparezcan, por influencia de las tecnologías de integración en desarrollo, ya que los procesos educativos serán cada vez más idénticos y reductores de la noción de distancia. Tanto en los centros escolares convencionales como en los distales las tecnologías de integración tenderán a homogeneizar la enseñanza. Por eso ya surgen en los países anglosajones otras denominaciones haciendo sobresalir algunas otras características más específicas como la educación distribuida.

Cualquier que sea el rumbo que la educación tome, en especial la educación en el área de la comunicación, se deberán orientar los procesos bajo perspectivas pedagógicas aprovechando siempre que posible y optimizando los medios tecnológicos que en cada caso estén disponibles. No al revés, adaptando los planes curriculares a los sistemas tecnológicos más modernos solamente por su transitoria modernidad.

Pero la teoría de comunicación debe, tendencialmente, integrar todos los planes curriculares sea cual sea el sector de estudio. En una sociedad predominantemente comunicante es fundamental que se desarrolle la media literacy como proceso unificador. 

1Adamastor, figura mitológica criada por Luís de Camões en su poema épico Os Lusíadas, simbolizando las dificultades del hombre en doblar el continente africano por el sur.
  • Por:

  • Armando Teixeira Carneiro

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